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J oaquín Soler Serrano, locutor de Radio
Barcelona va ser com diria Xavier Marcet “La veu que va demanar ajuda”. Des dels
primers moments que es va produïr la catàstrofe, Joaquín Soler Serrano va
començar a demanar ajuda als barcelonins des de la seva cadena de radio. Això ho
veiem reflexat en el següent article de “Tarrasa Información amb data 22
d’octubre de 1962: «Tarrasa está en deuda con Joaquín Soler Serrano. Gracias al personal
esfuerzo de este gran locutor, nuestra ciudad recibió una ayuda inmediata en
ropa y artículos alimentícios que rebasó los límites previstos. En mérito a tan
importante acción se le debería otorgar el nombramiento de Hijo Adoptivo de
Tarrasa. Todos conocemos con más o menos exactitud el drama que vivió nuestra
ciudad a raíz de la catástrofe habida el pasado día 25 de septiembre. También
sabemos que las primeras notícias de la magnitud del desastre llegaron al
público a través de Radio Barcelona, en la que el locutor don Joaquín Soler
Serrano daba los pormenores del siniestro por las notícias que recibía desde
Radio Terrassa en frecuencia modulada, transmitidas por nuestro querido amigo y
locutor de la emisora local José Manuel Salillas. A medida que iba pasando el tiempo y con carácter de urgencia, Soler
Serrano recabó una rápida ayuda a nuestra ciudad con destino a los damnificados
por parte de los barceloneses, ayuda que en la misma tarde del miércoles día 26,
a las pocas horas de haberse solicitado, tuvo ya su efectividad. Así vimos
llegar a nuestra ciudad, alrededor de las nueve de la noche, una caravana de
vehículos de varias clases y camiones repletos de ropa y artículos
alimenticios. A partir de aquel entonces la magnitud de esta clase de ayuda tomó tan
grandes proporciones que se tuvo que rogar que no se mandaran donativos de este
tipo, ya que el objetivo se hallaba cubierto con creces; en cambio, se indicó
que lo que interesaba era que estos donativos se convirtiensen en conservas y en
dinero. Desde el momento que se empezó con esta campaña, Soler Serrano estuvo
radiando noticias y recibiendo las aportaciones en metálico de tal forma que no
abandonó el micrófono en ningún momento.»
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